Cuenta atrás al Tricentenario (Parte I)

Una chica perdida en el negocio de la farándula que pareciera a nadie importarle, excepto por un hombre: Vicente Lobos. Un detective con un profundo nihilismo, que desconfía de todo. Un detective que se meterá en una investigación que lo llevará por un camino con muchos giros y peligros.

Suena interesante ¿No? Bueno ahora imagínate que esta historia toma lugar en el Chile del año 2109. Luego imagínate cómo sería el Valparaíso de ese año, donde los edificios del desarrollo ya taparon lo que quedaba de patrimonio. Un Valparaíso decorado cual guirnaldas de un constante tráfico aéreo entrante y saliente ¿Una ayuda para visualizarlo? Pues revisa esta viñeta:



Reloj Turri


¿Y el Santiago ese año? Se superó finalmente el smog, la capa de humo que cubre la capital es sobrepasada por el Santiago futurista con rascacielos que se elevan por sobre las nubes, con sus vehículos voladores y proyecciones holográficas colosales


El Santiago ad portas del Tricentenario de la República



Estos son los elementos que forman la premisa del cómic TRICENTENARIO, que saldrá pronto a la venta. La historia es original de Enzo Nicolini y el gran arte está a cargo de Claudio Bergamin. 

Tuvimos oportunidad de hacerle una pequeña entrevista a Enzo Nicolini un entusiasta de los cómics, literatura y la cultura pop. Un alter ego que convive en su día a día con su trabajo, y que entre todas estas ocupaciones sacó adelante el proyecto de Tricentenario. 

¿Hace cuánto empezaste a trabajar en esta historia?

® Uf… Me parece que desde comienzos de la década pasada. Alrededor del 2001 o 2002. La idea había estado rondando desde hacía mucho tiempo. Ahora, tomó tiempo llevarla a su forma actual. La versión original era bastante menos… “madura”, por decirlo de alguna forma, harto más extravagante. De hecho, había empezado a escribirla y se me empezaron a ocurrir ideas para la secuela. Después de un tiempo, me di cuenta de que la secuela me gustaba bastante más que la primera historia, así que tomé la trama de la secuela y la mezclé con los elementos más llamativos de la primera historia, que fueron los que se me ocurrieron al comienzo (como los personajes principales) . Luego tuve que volver a darle una vuelta, ya que la historia original era el doble de larga. Saqué capítulos completos, que se convirtieron en escenas.

Creo que finalmente no estaba conforme con lo que tenía, y no estaba dispuesto a soltarla hasta sentirme contento con lo que estaba entregándole a Claudio para que empezara a ver la parte gráfica.


¿Escribiste otras historias antes? ¿Algún cuento corto o novela que ya tengas a tu haber?

® Nada publicado, por ahora. Siempre me ha gustado escribir, pero al mismo tiempo soy muy crítico conmigo mismo, por lo que si no siento que algo me va a dejar cien por ciento convencido, lo dejo. Eso ha redundado en que sea extremadamente poco prolífico. Tengo harta cosa empezada pero no terminada. Algunas ideas de esas, de hecho, no eran malas y tengo pensado retomarlas, pero con una mirada más madura. Hace poco conversaba con un amigo sobre un cómic que empezamos a hacer mientras estábamos en la Universidad. Nunca lo terminamos. Era de un justiciero enmascarado en Florencia, Italia, en los primeros años del Renacimiento. Lo leo ahora y lo encuentro un Batman trasladado de época, solamente. Sin embargo, había potencial ahí. En algún momento aparecía Leonardo Da Vinci como personaje secundario, y ayudaba al héroe con sus inventos. Una especie de “Q” en la serie de James Bond. Ahora veo que David Goyer hizo la serie “Da Vinci`s Demons” con harto de lo que habíamos imaginado. Era una de esas ideas que están ahí, flotando a la espera de que alguien las atrape y muestre al mundo. Como sea, pienso revisar muchas de esas historias, y ver qué se puede sacar de ahí. Además, no todo tiene que ser cómics. Tengo hartas ganas de publicar prosa.

¿Cómo te inspiras para escribir? ¿Qué elementos te ayudaron a definir Tricentenario?

® La verdad, soy lo menos metodológico que hay para lo que tiene que ver con la inspiración. De repente llega, de repente no. Puede que tenga que ver con que nunca me he planteado esto como mi trabajo. Ahora, en general siempre estoy en modalidad de tomar ideas de lo que me rodea. Uno puede dudar de que algo de lo que me pase en mi trabajo de oficina sea traspasable a una historia de un detective en el futuro, pero el background no contado de muchos personajes está basado en cosas que veo o gente que conozco. El hecho de que el personaje pase gran parte de la historia aplanando calle en el centro de Santiago tiene mucho que ver con que a mí me tocó hacer mucho de eso cuando llegué a vivir a la capital.

Tricentenario viene de cuando se empezó a hablar del bicentenario, hace dos gobiernos atrás, y de cómo deberíamos aspirar a “llegar al desarrollo” para entonces. Cuando yo conversaba con la mayoría de mis amigos o conocidos en esa época, me daba cuenta de que nadie quería creer que esa meta se cumpliría. Todos me decían que era otro slogan más de los políticos. Eso me hizo pensar que había un “mercado” en todos esos chilenos descreídos, que al mismo tiempo son grandes consumidores de sátira. Es cosa de ver el éxito que tienen Kramer y el The Clinic para convencerse. Eso lo uní a mis propias ideas sobre cómo un país llega al desarrollo, que tiene que ver más con cambios estructurales que con seguir haciendo crecer el PIB por una cierta cantidad de años, y como resultado salió esta premisa. Y lo bueno es que ambas ideas ofrecen grandes posibilidades de representarse gráficamente, ya que el cómic se trata, antes que nada, de narrar con imágenes. Finalmente, a la hora de darle a esta premisa una forma, la mezcla de novela negra y futurismo en versión criolla se ajustaba muy bien a lo que queríamos hacer.
(To Be Continued)

La próxima semana seguiremos con el resto de la entrevista, mayor información sobre el cómic lo pueden encontrar en el blog http://tricentenariocomic.blogspot.com/

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

CommentLuv badge