Londres: el desafío de las 20 horas

Tuve la suerte de ir Londres por un viaje de trabajo asistiendo a una conferencia, en un momento todo pareció irse a la basura cuando el vuelo desde Santiago a Madrid se atrasó 25 horas.. pensé que había perdido la oportunidad de ver la ciudad y decir “LONDON BABY!”. Sin embargo lo que pareció malo al principio se fue tornando una oportunidad de mover todo el viaje un día y darme más espacio para recorrer que lo presupuestado.
London Baby!

Inicialmente estimaba tener un medio día en total para dar vueltas, pero pasé a tener el doble y no me quedaba más que ¡sacarle el mejor provecho al viaje! Para eso debía tomar algunas decisiones de qué usar, qué hacer y qué no hacer para conocer lo mayor posible en las 20 horas disponibles que tenía para recorrer la ciudad.

El Big Ben al atardecer

Probablemente el 99% de las personas que visitan Londres tienen planeado quedarse mucho más tiempo para recorrer y de verdad conocer la ciudad. Existen algunos fundamentalistas del viaje que se horrorizarán con la idea de tener sólo 20 horas (algunos honestamente creen saber la “única” forma de viajar). Sin embargo lo mejor es obtener lo más posible de las oportunidades que se nos dan.

The Tower Bridge

Las 20 horas se reparten en 3 días: 4 horas de una tarde, 11 horas de la siguiente y 5 horas del último día. Como dije tuve que echar mano a algunas cosas para lograrlo y también dejar algunas cosas de lado.

Encontrarse con un amigo/a

En el momento que fui a Londres coincidió que una amiga estaba residiendo en el Reino Unido a unas horas de la capital y que justo tuvo que ir por una entrevista de trabajo.

Me pude reunir con Yuriko la tarde después del último día de conferencia. Me explicó cómo usar el metro y los trenes desde el aeropuerto, me invitó una cerveza en un auténtico Bar Inglés, me explicó algunas cosas de la vida inglesa (como por ejemplo la lluvia en Londres no cae sobre ti sino que te escupe y cómo cruzar la calle al revés) y me mostró mis primeros encuentros turísticos como el Big Ben, el Barrio Chino, el andén 9 3/4 en la estación King’s Cross y un lugar que no tiene nada que ver con un circo de picadillos

Piccadilly Circus

No entrar a Museos

Lamentable, lo sé, pero para poder ver más de la ciudad tuve que renunciar a los museos, incluso la Galería Nacional que era gratis. Ni opción de ver uno de los museos más importantes del mundo como el Museo Británico, por la calidad de sus colecciones y exposiciones estos museos mínimo merecen medio día para dar una revisión general, tiempo que decidí usarlo en explorar más de la ciudad.

La Galería Nacional vista desde la Plaza de Trafalgar

The Tube (El Metro)

Una de las cosas que más me gustó de Londres fue el excelente sistema de transporte público que posee. un metro con una gran red. Ideal para poder ir a todas partes de la forma más sencilla. 
La “pequeña” red del Tube (metro de Londres)
En el segundo día me pude quedar en un área más central, sin embargo el “Tube” es indispensable para moverte a otros lugares más lejos del centro como la Catedral de San Pablo y la Torre de Londres.

¿Yoda te dice que hay WiFi gratis? ¡Genial!

Mapa y GPS

El mapa turístico que te da el hotel es básico, pero sumado a un smartphone facilita mucho las cosas. No es necesario el roaming, sólo con el wifi del hotel (el wifi en todos los hoteles se cobra aparte) precargué el Google Maps y guardé los lugares que quería visitar. Eso sumado al Metro me permitió moverme más o menos orientado por toda la ciudad, aunque muchas veces subdimensioné la cantidad de kilometros entre lugares (revisar último punto). 

El Palacio de Buckingham
El Palacio de Westminster, sede del Parlamento

Evitar filas de Turistas

Además de evitar entrar a museos, tuve que dejar pasar las filas para las atracciones turísticas de la ciudad. Esta definición la tomé mientras recorría porque de verdad pensé en subir al Ojo de Londres, pero después de ver la fila lo dudé. Mientras me debatía en hacerlo o no llegaron dos buses llenos de turistas asiáticos que terminaron por decidirme. Lo mismo me pasó cuando llegué a la Catedral de San Pablo, de todas formas no me quitó el gusto de admirar los lugares desde afuera.

El Támesis con el Ojo de Londres y el Big Ben al fondo

Caminar, caminar y …CAMINAR

No tener miedo a caminar y dejar los zapatos en la calle, esa es la consigna; si Google Maps te hizo pensar que las distancias eran menos y terminas caminado 1 hora más de lo que creías, no importa: Es una oportunidad. Londres tiene muchos atractivos turísticos en su centro histórico y perderse mientras uno está paseando puede ser una muy buena idea porque cada rincón, esquina y edificio es fascinante. Sin darte cuenta puedes estar mirando el atardecer caer sobre el río Támesis.

El puente Milenio sobre el Támesis y la Catedral de San Pablo en el fondo

En general el Reino Unido no tiene un muy buen clima, fui en el “verano” londinense lo que significó que sólo hubiera una lluvia débil con un poco de viento alborotado (de ahí viene la sensación que la lluvia te escupe el agua) y que fuera el tiempo más agradable para caminar.
Uno de los pocos momentos iluminados por el sol que tuve en Londres
Los lugares que pude recorrer en estas pocas horas fueron innumerables. Si ya visitaron o alguna vez tienen la oportunidad piensen ¡cuánto más pueden hacer que alguien que sólo tuvo 20 horas!

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