Paris: Baguettes, Macarrones y Formulas con Caracoles

París es una de las ciudades más caras de Europa, y para un humilde turista sudamericano mantener el presupuesto es esencial. En New York las opciones baratas pueden ser alguna cadena de comida rápida o las siempre salvadoras porciones de pizza (sin nada) por 1 dólar, pero Paris nos da otras opciones. Si bien uno soñaría con cenar en algún antiguo restaurant con vista a la Torre Eiffel es posible comer bien y en forma accesible y hasta un par de lujitos se pueden lograr.
La Rue Mouffetard, típica calle de restaurantes y “picadas”

Baguettes y pastelitos al desayuno a Kebabs de Cena


Tuvimos suerte que en el hotel que quedamos en Paris (un poco lejos del centro, pero al lado del metro) en Clichy tenía un área cerca de inmigrantes principalmente turcos y armenios, los cuales tenían sus tiendas de Kebab o habían adquirido las panaderías. Mención honrosa a los Kebabs del barrio que nos salvaron ¡el estómago y la billetera algunos días!
el salvador Restaurant Mundial Kebab
Fue en una de esas panaderías que entramos tenían una promoción de 6 EUR que incluía: Medio Baguette (muy contundente) con opciones de pollo, jamón o atún según uno quisiera, un pastelito (estilo francés, todos los días comimos uno distinto) y una bebida o jugo según quisieras. Con esto nos armamos cada día y lo usamos como desayuno y colación a la hora de almuerzo. Nos encariñamos con sus dueños a pesar de que la única forma que pudimos comunicarnos fue a través de señas y gestos ¡cada mañana ya nos esperaban!
Las opciones de pastel de nuestra panadería amiga

Fórmulas

Así llaman los franceses a los menús que venden los restaurantes. Tienen distintas opciones, lo bueno de estar en Francia es que por general todos los platos son de cocina francesa (duh!) y por lo tanto hasta el restaurant más humilde tiene una oferta gastronómica mejor que muchos restaurantes “franceses” en otras partes del mundo.
Las opciones de nuestra “fórmula”

Acá hay un detalle importante, no hubiéramos podido cenar si no me hubiera encontrado con mi amigo Thomas y sus amigos que nos llevaron a algunos lugares de París que probablemente sólo gente de la ciudad conoce.

En nuestro rico menú comimos por primera vez caracoles de tierra, la carne en su salsa más rico que he probado y el primer créme brulé que he probado. Y por supuesto un Bourdeax, que mis compañeros de mesa abrieron y dejaron respirar por varios minutos (cultura culinaria francesa).

Nuestros caracoles
Si encuentras un restaurant con una fórmula a 10 EUR no lo pienses dos veces, lo más seguro es que te lleves una grata. La recomendación es ir a la “Rue Mouffetard” donde existen muchos restaurantes pequeños y con excelente oferta, accesibles para el turista común y corriente.

Un par de lujos: Helados y Macarrones

Estos mismos amigos nos permitieron probar dos delicatessen: un helado de las heladerías (italiana) más famosas de París: Esterina (cerca a la Catedral de Notre Dame), tenía una fila que daba vuelta la cuadra de gente esperando comprar su helado, en un día normal de semana. Alrededor de 7 EUR cada helado (de sólo 1 bolita).
Esterina es la gelatería recomendada
Al día siguiente nos llevaron a la tienda más famosa de Macarrones en París donde había personas que compraban cajas (el precio por pequeño pastelito era EUR 1,75). Si pasas por Ladurée, que queda cerca de los Campos Elíseos, no dudes en elegir uno de la amplia carta de macarrones y date un gusto.
La presentación en la tienda es muy artística
ummm ¿Cuál elegir?

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