Ser Embajador

Recuerdo que la charla en que el Rector nos despedía como grupo de estudiantes que íbamos de intercambio dijo una frase que encontré muy atinada, aunque varios la deben haber encontrado algo cursi: “ustedes serán embajadores de su universidad y de su país, llevarán su nombre a lugares y personas donde el contacto con ustedes dejará una imagen de dónde vienen”.
Uno puede quererlo, o en verdad no preocuparse al respecto, pero al final tiene bastante verdad. Sin quererlo muchas personas conocen poco del lugar de origen que podamos tener y el contacto con nosotros les formará una imagen, en muchos casos no sabrán nada al respecto de nuestro lugar y será nuestras palabras las primeras nociones que tengan al respecto. Pareciera que en las actividades de Embajador es responsabilidad también de cada uno que persona que está fuera de su país.
¿Han pensado en cuántas historias han incluido frases como: “un amigo que vivió en Australia me contó”, o “un amigo inglés me dijo que…” o “leí en una parte que México era de esta forma”? Puede que lo que (o creemos que) escuchamos sea una visión muy puntual respecto a una realidad, pero sin embargo la usaremos como argumento veraz. Ahora imagínese que usted conoció a alguien en el extranjero y lo que le contó de su país se lo tomó como verdad… Entonces, para bien o para mal ¿cambiaría algo que dijo?
En Estados Unidos me preguntaron en qué parte del medio oriente quedaba Chile, en París me hablaron en portugués porque asumieron que ese era el idioma y en Londres al menos me preguntaron si el idioma era portugués o español. He tenido suerte de conocer a gente de varias partes del mundo y muchos de los equivocados preceptos se disiparon. Viajar también es mucho sobre aprender e ir eliminando barreras ficticias, si no pregúntele a una pareja de novios Estadounidense-Chileno 🙂
Ojo que esto también aplica siendo embajador de su ciudad, siempre he admirado a los Magallánicos y lo fuerte que traen su cariño a su zona. Así es como también me siento con Valparaíso, aunque muchas veces peco de agresivo cuando siento que lo atacan injustamente. Las sutilezas de cada lugar y las percepciones se van aclarando en las conversaciones y en el real interés de querer escuchar.
Mi invitación no es a tener que mentir o ponerse una camiseta que no quieren usar, si no a ser justos y pensar que probablemente lo que contemos de nuestros lugares formará la opinión de quién nos escucha, en especial entre más alejados de nuestras tierras y más desconocidas sean. No es una invitación a un chauvinismo donde digamos que todo es de maravillas, si no que al menos tratemos de ser objetivos y quizás generosos en compartir de nuestra cultura como también de aprender de la que visitamos.

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